Despierto de un sueño claro puro,
intento caminar descalza sobre el frío de Madrid,
no se bien hacia dónde,
confío en mis pasos firmes.
Mis ojos resplandecen ante un encuentro casual,
la vida nos reunió en el mismo escenario
y no tuvimos mas que reconocernos ante la multitud.
Nuestras almas se mezclaron,
no era yo ni eras tu,
éramos dos cuerpos celestes,
etéreos iluminados por el mar.
Nos descubrimos sintiendo las mismas cosas,
nos alegramos del encuentro
y decidimos caminar por la vida con aire aventurero.
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