Sabían que iban a encontrarse, sería en el preciso momento
en que se dejaran sentir.
En cuanto conectaran por primera vez ya no habría vuelta atrás…
Sucedió una tarde de lunes, de esos en los que apuestas a dar
un giro de 180 grados a tu vida. Buscando un espacio donde conectar con el amor,
aparece una huella clara y profunda de hacia dónde caminar.
Se dejó llevar por sus sensaciones internas, sin quitar la
atención a cada movimiento que se manifestaba involuntariamente. Creyó conciente
en lo que sentía y se animó a expresarlo, a compartirlo sin duda alguna.
Del otro lado la capacidad de apertura y conexión fue increíble,
mágica. Todo fue fluyendo calmada y constantemente. La presencia en la
escritura fue dibujando dos personas que antes de lo imaginado fueron creando
una unidad indivisible, donde cada lado es diferente y complementario.
Y cuando llegó la voz, se creó un puente más firme y
dispuesto a dejar circular ambas presencias en la distancia. De un lado y del
otro sonaban gustosas de encontrarse de lanzarse al vacío con la seguridad de caer
en un espacio cálido y acogedor.
Pronto sintieron verse… y se estrecharon en un abrazo
infinito de reencuentro, como si hubieran tardado varias vidas en volver a
contactar.
Las conversaciones, los paseos, las risas en vivo, las manos
acariciándose, los ojos entrando en el alma de cada quien… crearon una
comunicación en diferentes planos y niveles que fue derrumbando temores e
inseguridades.
Se encontraron piel a piel y se fundieron dejando que el
amor transformara sus vidas, penetrando hondo y sutil. Experimentaron un viaje
de conexión total, se reconocieron milímetro a milímetro con soltura y
delicadeza, dejándose guiar por sus intuiciones dando cada paso con total
libertad y confianza, creando un leguaje propio desde sus cuerpos y almas.
Y decidieron andar por la vida paso a paso, disfrutando, amándose
y respetándose…co creando un mundo donde cada acción sane sus corazones y los
impulse a conectarse con todo el amor que vive en el universo.

