domingo, 16 de marzo de 2008

DESTELLO

Casi obnubilada recobro mi aire taciturno en este cielo perpetuo,

despego de la faz de la tierra expandiendo mis sentidos hacia horizontes inventados.

El viaje sucede en un instante de eternidad,

entonces te veo…

Me descubro otra recorriendo tu cuerpo,

moldeando cada rincón,

acariciando al detalle cada espacio posible.

Te encuentro temeroso y lleno de curiosidad.

Poco a poco develo tu piel e ilumino tu ser,

radiante y vivo llenas tu aire con el mío,

juegas a escaparte de posibles redes que te dejen inmóvil.

Balbuceas palabras indescifrables,

te ríes y lloras.

Me acerco inmutable a tu existencia,

tus ojos se funden en los míos,

conectamos.

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