Cae lentamente la nieve cubriendo el horizonte de blanco.
Mis ojos petrificados ante el frío intentan escapar.
Atravesamos la sierra cubriéndonos del viento helado que nos penetra.
Llegamos a la sima y nos tiramos en el pasto a descansar.
Lo miramos todo,
nuestros ojos no alcanzan a recorrer la inmensidad del paisaje.
Nos sentimos cabras frente al mundo,
Llenamos nuestros cuerpos de aire nuevo.
Entre el canto de los pájaros y la danza de las ramas, sonreímos.
Nuestros rostros se cubren de una felicidad inimaginable desde la tierra.
Los cuerpos comienzan su adaptación al nuevo terreno.
Cautos y sigilosos nos movemos por las alturas.
Inventamos juegos nuevos,
Adoptamos formas diferentes.
Mutamos en flores, pájaros o insectos.
Construimos nuestro nido
Y nos hacemos de un rincón calentito en las alturas.
Desde allí contemplamos la inmensidad del paisaje.
Nos contamos historias y escuchamos los sonidos del silencio.
Damos gracias al universo por tanto disfrute.
Y nos dormimos el uno junto al otro.
Y nos soñamos radiantes,
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